Se miró de reojo, intentando abarcar con sus manos todo el universo.
Desperté en la noche, cual fría gota de sudor corría por mi cuerpo. Un oscuro silencio reinaba en su habitación, repleto de misterio. Mi cuerpo hablaba por mí, sintiendo que él no era mío, pues yo no podía poseer toda la esencia de lo que quisiera, mas aún, no juzgaba a la ira por poseerme ella a mí...
Se quedó absorta en el mar de los pecados, gozando por segundos de aquella tranquilidad que no se puede transmitir en un estado de perfecta consciencia.
Ahora ya, los cristales crujían con fuerza al ver que la pulcritud no es de nadie, sino tuya. De tu ser y tu miseria.
Era el anhelo, profundo y cauto o era algún esquizoide perturbado.
Cambió de postura intentando relajarse, pero recordó de pronto, que no era ella, y que no pertenecía al caos, sino que éste inyectó la duda en las células más amargas y condujo al despiste aquella inercia impalpable.
Respiré con fuerza, dejando que entrara el aire en mí, para así sentirme presente en toda aquella revolución, para poder retener en mi esfera dorada mis sentimientos más íntimos, para quizás algún día, sin saber cómo ni porqué, poder dejar mi legado a toda mi estirpe; a los que amo, y a los que nunca me han amado.
lunes, 16 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Soul
Alcantarillas enfocadas al azar.
No es más monstruo sino aquel que de su propia telaraña construye fortalezas a base de engaño.
Como agua en charco, vislumbro más que nunca, atrás en los recuerdos que antaño forjaron mi sombra.
Dicen las aguas mundanales que se originan tus lágrimas al principio del río, para así desembocar con fuerza en lo más profundo del mar.
Sigues llevando la capa tejida de oro puro, más en tus bolsillos no cabe más que tierra y cenizas, lo perdido, lo pasado.
Los escaparates de estas calles vacías ignoran mis historias, una irrealidad opuesta a mi inventada realidad. Entonces me detengo en cada uno de ellos fijando mis ojos a través del cristal, sintiéndome parte de ese todo y esa nada.
Bajo la luz de la farola todo puede parecer más neutro, ya que la luna se mantiene distante y el aire corre frío, puede sonar Sinatra de fondo y puedes pensar que la noche es triste o que la canción podría repetirse una vez tras otra, hasta que parara y se hiciera el más ambiguo silencio. O puede todo despertar del final de la secuencia y volver a empezar, o encajar en el puzzle, o desencajar en el cajón del olvido.
Pero para despertar del todo no hace falta nada más que abrir los ojos...
No es más monstruo sino aquel que de su propia telaraña construye fortalezas a base de engaño.
Como agua en charco, vislumbro más que nunca, atrás en los recuerdos que antaño forjaron mi sombra.
Dicen las aguas mundanales que se originan tus lágrimas al principio del río, para así desembocar con fuerza en lo más profundo del mar.
Sigues llevando la capa tejida de oro puro, más en tus bolsillos no cabe más que tierra y cenizas, lo perdido, lo pasado.
Los escaparates de estas calles vacías ignoran mis historias, una irrealidad opuesta a mi inventada realidad. Entonces me detengo en cada uno de ellos fijando mis ojos a través del cristal, sintiéndome parte de ese todo y esa nada.
Bajo la luz de la farola todo puede parecer más neutro, ya que la luna se mantiene distante y el aire corre frío, puede sonar Sinatra de fondo y puedes pensar que la noche es triste o que la canción podría repetirse una vez tras otra, hasta que parara y se hiciera el más ambiguo silencio. O puede todo despertar del final de la secuencia y volver a empezar, o encajar en el puzzle, o desencajar en el cajón del olvido.
Pero para despertar del todo no hace falta nada más que abrir los ojos...
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